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Las formas también transmiten un significado por sí mismas. En esta breve sección nos encargaremos de analizar de qué manera éstas influyen en la percepción. Nos ocuparemos de las tres figuras geométricas más conocidas: el círculo, el cuadrado y el triángulo.
El círculo: esta figura se asocia a la idea de movimiento y de perfección. De la antigüedad se ha considera al círculo (o más precisamente a la esfera, que es su forma tridimensional) como símbolo de perfección, de divinidad y exactitud. Su perímetro constantemente curvado nos invita a pensar en que se está desplazando. El círculo es una muy buena opción para aquellas empresas que quieran transmitir un mensaje de velocidad y de movimiento. Por ejemplo, podría ser el caso de una compañía de mensajería que quiera demostrar a la vez una idea de movimiento veloz y de pulcritud en el trabajo. Sin embargo, se puede optar por primar una sola de sus características comunicativas y ser utilizado para transmitir un mensaje de perfección disociada de cualquier idea de movimiento. Este podría ser el caso de una firma que fabrique procesadores de computadoras que son elementos que requieren el mayor de los cuidados en su fabricación y en su almacenamiento y traslado.

El cuadrado: esta figura suele asociarse a la firmeza, al resguardo y a la trayectoria. Es una figura tan sostenida sobre el piso como en cualquiera de sus lados: no se la puede volcar sin que siga en pie. Su crecimiento de abajo hacia arriba ha sido constante. Transmite un mensaje de seguridad y estabilidad. Es una figura ideal para compañía de mucha permanencia en el mercado y para entidades financieras. Por ejemplo, una compañía aseguradora podría utilizarla para demostrar su capacidad de asegurar a los clientes, su larga trayectoria en el rubro, su resistencia y para inspirar confianza en ella. Sin embargo, si se juega con ella, se puede modificar radicalmente su mensaje. Como su figura tridimensional es el cubo y éste se asocia tradicionalmente con el mundo de las 3 dimensiones y las realidades paralelas, si se lo combina con una apariencia transparente, puede ser un gran anzuelo para el público joven en busca de lo nuevo.
El triángulo: esta figura remite a una idea de crecimiento y de inversión. Aunque no es tan estable como el cuadrado ya que sólo su base es tan estable, esta figura da la idea de que está en constante ascenso, que nunca llega a completar un cuadrado porque siempre busca más arriba. El triángulo es, si bien se lo mira, una flecha hacia el cielo. Por eso se lo suele asociar tanto al progreso como al idealismo. Es una figura ideal para las firmas que quieran transmitir un mensaje de constante crecimiento, de riesgo pero de ganancias. Por ejemplo, sería una buena idea utilizarla para una empresa de desarrollo de software.
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