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El diseño gráfico es una amplia área del diseño que se ocupa de organizar imágenes y textos con el fin de comunicar un mensaje. En esta sección nos ocuparemos de la rama del diseño gráfico dedicada a la publicidad. Este sector de trabajo se ocupa de la creación de cosas tales como: Logos, etiquetas, folletos, publicidades callejeras, trípticos y tarjetas de presentación. El diseñador gráfico se ocupa de crear un objeto visual que transmita un mensaje al público a partir de los recursos gráficos de los que dispone. Pero su función no se limita sólo a la invención de dicho objeto sino a su preparación para ser reproducido en determinado soporte. Entonces, estos serán los dos ejes de esta sección: la creación de un objeto visual y su preparación para ser utilizado.
Cuando un diseñador se propone crear un objeto visual con el fin de transmitir un mensaje tiene que pensar en muchas cosas y en tres momentos del objeto: el pedido, la creación y la publicación. El pedido se genera por parte del cliente. Éste le pide al diseñador que transmita un mensaje a partir de una combinación de imagen y texto. Aquí es cuando el trabajo de diseño se concentra principalmente en comprender antes que en crear. El diseñador debe poner todo su esfuerzo en lograr percibir con claridad qué es lo que el cliente desea transmitir y deberá ayudar a este último a hacerse entender lo mejor posible. La creación se ocupará de inventar un objeto visual que sea llamativo, persuasivo y claro. Ninguna de estas tres características puede faltar en un buen diseño. La importancia de que sea llamativo radica en que debe ser visible dentro de la descomunal aparición pública de diseños publicitarios que intentan llamar la atención. Su carácter persuasivo es igualmente necesario ya que de nada sirve un diseño muy visible y que llame mucho la atención si éste no convence al receptor de que adquiera determinado producto o servicio. Y, por supuesto, el diseño debe ser claro: porque un diseño llamativo y persuasivo puede perfectamente, si no es claro, llamarnos la atención y convencernos de adquirir algo sin que sepamos qué es lo que deberíamos adquirir.

El diseño gráfico utiliza una serie de herramientas gráficas que le permiten al diseñador plasmar materialmente lo que sólo existía en la mente, primero, del cliente, luego del diseñador. Es por eso que un diseñador tiene que se versátil cuando se trata de la utilización de herramientas gráficas. Ellas son el intermediario entre sus ideas y el diseño consumado: si este puente no es firme las primeras nunca llegarán a transformarse en lo segundo.
La preparación de un diseño para ser utilizado en un soporte determinado no es una cuestión trivial. El soporte es el material físico en donde se grava la información: papel, tela, metal, archivo digital, etc. Si la adecuación del diseño al soporte que lo contendrá no está bien lograda, aquél pierde calidad o hasta queda inutilizable en determinado soporte. Por ejemplo, un diseñador ha creado un Logo para su compañía y usted desea hacer una gigantografía publicitaria que lo contenga. Si el Logo que el diseñador le ha entregado no se trata como es debido, al imprimirse en este tamaño y sobre ese material puede quedar deformado, sin color, con mucho color, pixelado, etc. La función del diseñador consiste en preparar un diseño dado para que sea susceptible de ser colocado correctamente en determinado soporte sin perder su calidad.
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