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Los colores en un diseño son una formidable manera de transmitir mensajes muy variados. Como sabemos, los colores tienen significado en sí mismos pero no son algo en sí mismos sino el resultado de un estímulo en el nervio óptico producido por el reflejo de la luz en los objetos. Un buen diseñador aprovechará al máximo el efecto que causa el color a la sensibilidad de las personas.
Los colores, como toda percepción, tienen un significado y éste puede ser manejado. Claro que el significado que adquiere cada color está más relacionado a lo que la sociedad relaciona con él que a lo que él es. Sin embargo, esto no es ningún inconveniente porque es algo compartido por todos y los receptores de los diseños corporativos son integrantes de esa sociedad que asigna un significado a determinado color. La aplicación de colores a sus diseños corporativos puede transmitir sensaciones tales como calidez en los tonos rojos, frío y asepsia en los tonos azules, fuerza en el negro, perfección en el blanco, etc. Aunque la elección de los colores de sus diseños de identidad corporativa está a su cargo, lo más conveniente es consultar al diseñador y también a expertos en Marketing para que lo asesoren desde puntos de vista más cercanos a la armonía cromática y al mensaje intrínseco del color que a la estética (que es lo que el cliente suele buscar).

Al igual que las texturas y las formas, los colores transmiten un significado que esquiva a la conciencia y se instala en el subconsciente, con todas las repercusiones que hemos mencionado en las secciones Texturas y Formas y tamaño. Los colores son mucho más memorables que las palabras e incluso que las imágenes. Una buena combinación de colores le asegurará a su compañía un lugar privilegiado en el recuerdo de los consumidores. Desarrollar al máximo su potencial es una excelente elección cuando se trata de persuasión de un producto y capacidad de ser recordado.
El color es compuesto de dos maneras: la armónica y la contrastante. La primera utiliza modulaciones de un mismo tono o de diferentes tonos que mantienen los mismos pigmentos entre sí. La composición armónica es la combinación de tres tipos de colores: el dominante, el tónico y el de mediación. El dominante es el que se encuentra en mayor porcentaje, el tónico es el más potente en color y el de mediación funciona como transición entre los precedentes. La segunda, la contrastante, es la que combina colores de diferentes gamas.
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